En el marco de las negociaciones salariales que se vienen desarrollando a nivel general, y en medio de la puja para que los salarios no pierdan contra una inflación creciente, desde FATPREN y Sipreba se viene impulsando la lucha en defensa del poder adquisitivo y los derechos de las y los trabajadores de prensa. El balance de las paritarias logradas hasta el momento y los desafíos por delante.

Esta semana se cerraron distintas paritarias de trabajadores y trabajadoras de Prensa, con resultados diferentes. En prensa escrita, se conoció por fuentes extraoficiales que la UTPBA firmó, una vez más de manera clandestina y a espaldas de les trabajadores, un 30% en tres cuotas por nueve meses. Antes, SiPreBA había acordado en Telefe y en América TV acuerdos que superaron el 36% y la FATPREN, a nivel nacional, consiguió un piso de 18% por seis meses que para las categorías más bajas llega a un 20. Además, la cámara empresarial que nuclea a los diarios del interior tuvo que aceptar otorgar un porcentaje por zona desfavorable a trabajadores de la Patagonia que no lo percibían, de Río Negro y Neuquén, y aun está abierta esa discusión para definir cuál será ese monto.  

En los medios públicos, donde suele usarse la pauta fijada por UPCN como testigo -y como techo-, que este año fue del 35% en seis cuotas, el SiPreBA logró acuerdos que rompieron ese techo y superaron el 40% en Telam (con revisión en noviembre) y la Televisión Pública (con revisión en septiembre), más sumas fijas. Aún sigue abierta la discusión en Radio Nacional, donde la Comisión Interna y la asamblea de SiPreBA se niega a aceptar el acuerdo firmado por los sindicatos del correo que va en línea con la paritaria de la administración pública.

Pero, mas allá de esto, lo importante no son sólo los resultados obtenidos, sino los métodos. En última instancia, los resultados pueden ser consecuencia de un modelo de construcción, aunque para la concreción de un acuerdo paritario intervengan muchos factores. El modelo que promueve SiPreBA, y a nivel nacional la FATPREN -por impulso de una gran cantidad de sindicatos -entre ellos el de Santa Fé (enrolado en la CTA de los Trabajadores), Cispren de Córdoba (CTA Autónoma) o Neuquén- es el de la construcción de las discusiones y los reclamos de manera paciente y priorizando la unidad, el impulso de medidas que puedan ser sostenidas en los lugares de trabajo, con las asambleas como motor fundamental.

En el caso de la Federación Nacional, la conducción que encabeza Carla Gaudensi desde marzo de 2020 ya realizó el primer plenario nacional de delegados en la historia de la FATPREN, la primera asamblea nacional y el primer paro general en el marco de una paritaria propia. Todo eso sin desconocer que aún falta consolidar la organización en muchas regiones y lugares de trabajo, que ese será un proceso gradual para que las medidas no terminen en consignas declamativas y una retórica que contente a los convencidos pero que no tenga el efecto necesario para conseguir las reivindicaciones planteadas.

Ese mismo camino llevó adelante Telam, la TV Pública, Telefé y América TV, con conquistas desiguales pero un mismo espíritu. Ese camino viene imprimiendo SiPreBA en todos los ámbitos donde cuenta con representación. Y esto contrasta con las paritarias que año a año firma la UTPBA -una cáscara vacía que no representa a les trabajadores de ninguno de los principales medios de la ciudad-, que pulverizan el salario de sus trabajadores.

Luego de cuatro años de macrismo, que implicaron un retroceso para las condiciones de vida de toda la clase trabajadora, la situación en prensa es particularmente dramática. Y si no fuera por la organización, sería prácticamente terminal. La encuesta de SiPreBA publicada el 7 de junio, día del periodista, releva que el 55% de les trabajadores está por debajo de la línea de pobreza, que muches están forzados a tener dos o más trabajos para conformar un sueldo digno a fin de mes y que cada vez son más quienes están por fuera de los convenios colectivos y derechos sociales básicos. Esta situación no se revierte de un día para el otro con ningún resultado paritario. Pero también la encuesta da cuenta de que donde hay organización, se lograron sostener y/o ampliar derechos y, de a poco, ir recomponiendo el salario. Ese es el camino, el de la organización real, que contrasta con la entrega de la UTPBA pero también con otras expresiones regresivas, como el declaracionismo vacío, que impide construir en los lugares de trabajo y solo buscar aglutinar indignación sin ninguna perspectiva. El camino es la unidad, unidad con todos los sectores de trabajadores que se organizan en cada redacción y también con el conjunto del movimiento obrero, como lo demuestran las todavía incipientes experiencias de SiPreBA y de FATPREN. 

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